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viernes, 4 de agosto de 2017

Otro.

"Qué fácil ser mamarracho."
        J
uan Rojas (@Hwangcho)

Tarde de lluvia. El recuerdo es una puñalada mental, mientras la soledad se esparce como humo denso por la oficina y lentamente va llenando todos los espacios. Algo que no se dice corrientemente es que la compañía no es una cura, hay otros revoloteando, hay palabras perdidas, algo de risa; pero sin desvanecerse la ausencia. El pensamiento inquieto palpita sin poder procurarse una trinchera. Los ojos escasos de luz, miran fijamente sin enfoque, fabricándose anatemas.

El optimismo no es una opción. Total, ni se piensa, solo se respira. No hay consuelos parciales, solo ese ardor perenne después de la quemada. Hay que tejer una fachada frente a la ruina, no exponerse es una prioridad. DolarToday es una laceración segura y todos hablan de ello. Hay una mezcla de culpa y rabia, un despecho de muchas cabezas, una incomodidad que debe aceptarse como propia, no existen maneras de escurrírsela.

Existe un fondo en el negro sellado de la mente, en el acumulamiento de cadáveres de pensamientos, “todo termina en lágrimas” y en silencio. Prosigue el repaso mental de “Halo on Fire” de Metallica y las esquirlas invisibles se ven cayendo, el propio cuerpo se va descomponiendo, afuera todo parece seguir su curso. He vivido antes otras muertes similares.


Reconozco esta apatía: una gota condensada no tiene más opción que caer al vacío. 

viernes, 29 de julio de 2016

Idealismo (renuncia).



Yo no te veo. Mis pensamientos no pueden rozarte. No estás aquí. Hay un amasijo de pensamientos pajuos, unas cuantas cicatrices, esfinges de nuestra autoinmunidad. Ya sabes, nosotros mismos nos dañamos y construimos un drama de trescientas páginas y diez mil lágrimas.

   El muro de la madurez ya ha sido erigido. Algunos años han enfriado el amor que se profesa en la juventud, como un Werther trillado. Somos treintones, ahora el mundo tiene un sentido lógico, el insomnio es realmente un problema. Tanto te esfuerzas, tanto tienes. Invertimos en una moneda llamada tiempo, y  obtenemos resultados que gastamos compulsivamente. Es un estúpido círculo vicioso, un eterno retorno. El extraño fenómeno de la cotidianidad.


   Contigo aprendí que la tranquilidad se paga con renuncias. Detrás de la serenidad hay vicisitudes, cosidos anfractuosos. Yo no te veo, no necesito verte. Ni siquiera cuando suena mi canción de Aretha Franklin, ya no me dan arrancones, ni necesidades locas. No te veo, ni cuando me miro en el espejo, quizá tenga un estoicismo precoz, un desdén por la intriga. Es probable que haya aceptado ser otro esclavo del tiempo, diluido en el sinpensar del día; es probable que siga sonriéndole -pero esta vez de lejos-  a la idea del súper héroe. Sigo siendo el mismo, aunque no te vea, aunque ahora entienda a Proudhon y a Warren, y me diviertan los experimentos sociales de los libros de Saramago, para ser un crítico amante de la teoría, admirador de las doctrinas rotas.

miércoles, 20 de abril de 2016

Portada.


En el siglo veinte y uno
se hablan holocaustos
conspiraciones y apocalipsis,
parece que ya no hay credo
ni entelequias
que nos salve la sinopsis.

viernes, 25 de marzo de 2016

La tarde de un viernes de poca esperanza (Ocio).

Marzo 25, 2016.
15:47.

Quisiera saber pintar para recrear la vista que me hace frente, en esta tarde del verano eterno de marzo. El calor se sabe manifestar de forma cruel, como en todo verano; pero no es tan despiadado como el resplandor del sol que se siente  como si estuviese a escasos metros de la tierra. Esta tarde el viento es pichirre, los árboles se mueven poco, el corredor de la sala donde estoy sentado, parece sellado al vacío. Estoy sentado en el suelo. Una cerveza tipo Pilsen helada me hace compañía junto a Charlie Parker y el resto de silencio.

Al frente está, yace plácida, el sueño le moldea la silueta, me domina el leve murmullo de su respiración rítmica, tranquila, apaciguada. No hay otro universo. Su cabello negro cae sobre el sofá, inmóvil. Su sueño regala una leve sonrisa sonrosada y carnosa, atrapada entre sus mejillas, la curva de sus labios en contraposición con la superficie del sofá parece una corchea. El fraseo del jazz se vuelve cada vez más abstracto mientras le miro, me recuerda al encantamiento del amor, no puedo evitar pensar en aquel personaje de Pío Baroja atrapado en París, enamorado profundamente de Susana. No había otra esperanza, no había otro universo.

La tarde avanza, sigo pensando en que debería pintarla, tal vez luego celar su retrato. ¡Como Dorian Gray! Pero con mucha más arrogancia. Suena Peace Piece de Bill Evans, la cerveza va bajando. No hay pincel que pueda recrear este momento, estoy seguro, es solo mi mente con toda su dedicación, no importa que la tarde sea árida y estemos con pocas perspectivas.

Tampoco importa mucho que sea fugaz el amor con todo y la vida que lo contiene. Una escala musical o un grupo de letras, una nota o estas letras tontas que no saben pintarla con metáforas, si quiera una fotografía panorámica de este verano y este momento en que creo baldía la existencia sin el chocolate de su piel.

           La cerveza se calienta, John Coltrane aguarda y ella sigue allí. 

domingo, 13 de marzo de 2016

Dosis.


Yo que no sé vivir a medias,
vuelvo a postergar
ese es el fin último,
la felicidad es de los moderados.

jueves, 10 de diciembre de 2015

La Habana salvaje y dulce.


Llevas nombre de mujer, suerte de ser una mezcla generosa de fuerza y mito salteada con el abandono y sus condenadas secuelas. Dueles en los labios y en las miradas de tus hijos que patean los anagramas de tus edificios detenidos en el tiempo y en la flor de su rara belleza.

Te fuman así como se fuman las esperanzas, las ideas se esparcen en el mar de desdenes que con dignidad llevas en la frente, saben a océano y anhelo tus bebidas que realzan la dureza de tu carácter, eres una amalgama entre resignación y anhelo.

Conduces un eco de desesperación que se propaga quebrando el ecuador del silencio y sin embargo sabes levantar la mirada, mantenerla en lo alto, por saber desafiar y resistir a quien pretendió cercenarte lentamente.