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jueves, 20 de octubre de 2016

Brújula.


Para mí
sacudirse y descifrarse
son sin
ónimos
es como ponerse el traje
de <todoalamierda>
para la temporada de apat
ía
o mirar a los ni
ños
y a los perros correr sin sentido
parece que es plausible
el sinraz
ón del laburo
para subsistirse
para sortearse la felicidad
para cegarse la iron
ía
para camuflar la nada
mientras tanto
desde la laxitud del gris
amo al silencio
y a mi perro cuerdo
transcurrirse los colores
mientras veo ajenos
el vulgo/las personas/los amigos
perderse en la fragilidad
en el invisible hilo
de la falsedad
no hay cola que los delate
m
ás que un paroxismo
una bala, una mirada
perdida

ellos se ocupan
de mirarse
a través de sus gringolas
no m
ás
mientras yo aprendo
a sacudirme
  ergo descifrarme
ocupado en la rosa naútica
del destino
con mi rezo musitado
  <todoalamierda>
nublar el horizonte
ser otro salom
ó
n oscuro
para curtir mi silencio
 en la dejadez.

miércoles, 7 de enero de 2015

La evasión.

"Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta."
Mario Benedetti.

  El paraíso casi siempre es una plaza olvidada ubicada en algún lugar cotidiano. Es un terreno ilusorio, de ensueño, con características sublimes marcadas. Tiene colores inenarrables y formas que le son indescriptibles hasta a la poesía renacentista, siempre tan divina y dedicada. De vez en vez, alguien se encuentra con la magnificencia de su figura y se pierde cayendo en cuenta de su estupidez. Logra fusionarse con el entorno que lo absorbe armónicamente.

   La plaza nunca está cerrada. La mayor parte del tiempo se observa a través de unos ventanales, y en algunas ocasiones más tristes, es una imagen fulgurante que se ve en una pantalla rectangular -las modernas son hasta curvas-. Creo que los hombres se mueven muy rápido y no reparan en él, demasiada inteligencia o demasiada idiotez. ¿Cuántos se quedan mirando y no se dan cuenta que lo tienen en sus narices?

   Yo veo que los hombres buscan abrazar la gloria evadiendo ciegamente los tentáculos incontables del paraíso. Creen verlo y osan buscarlo, pero a diario le ignoran; con sus síntomas y sus humores colosales.

   ¡Ay de las leyes del hombre, si este tuviese la certeza que el mundo es su propio paraíso!






 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Te amé (in situ)




Se me devuelven los desdenes

las argucias resonadas,

pírricas y perecederas,

nuestro mito de los andenes



el choque de contrariedad

con los viejos edictos

“se vive hoy o nunca”

no sin cierto desaire de levedad



repito sin intención suicida

las palabras y síncopes 

en un tablero improvisado

con monocordios que encandilan 



ojos como metáforas cruentas

que guían silogismos

y confusiones trémulas,

nuestros desencuentros y tretas



queriendo ser susceptibles

cuando nos amamos ahí

sin aguardar más allá

creyendo en adioses sin validez.


martes, 15 de abril de 2014

El corolario de la idiotez humana.


En el infierno, en una asamblea ordinaria entre los distintos demonios, zares de cada unas de las locaciones del inframundo; estaba siendo discutido el corolario de las inquisiciones demoníacas en la historia de la humanidad.

De pronto, en el centro de la hoguera principal, se visualizó en la superficie de la tierra a un hombre quien sobreexcitado escribía un pergamino y agradecía al cielo. Los demonios al unísono se interesaron por la expresión de aquel hombre y fueron tras él. El hombre terminó de escribir el papiro y se echó a correr por la muchedumbre  y aunque Belcebú, Asmodeo, Amón y Leviatán lo persiguieron, no pudieron alcanzarlo cuando este alcanzó a asilarse en el templo.

         Trémulos regresaron al infierno, donde vieron a Lucifer, el Rey de las Tinieblas, inmutable mirando al centro de la llamarada.
_ Pero… ¿Qué hace, su majestad? ¿No se ha interesado por ese humano? - Preguntó Leviatán, demonio de la envidia.
_ Por supuesto que sí. Lo he visto todo desde aquí.- Respondió Lucifer con senectud.
_ Pero su majestad, ¡se ha escapado! – Replicó Amón, demonio de la ira.
_ En efecto y mejor que así haya sido. – Se dibujaba una sonrisa maliciosa en la tez de Lucifer.
         _ ¿Y no le preocupa? ¡Ese humano tenía un trozo de la verdad! – Apuntó desesperado Belcebú, de

monio de la gula.
         _ De ninguna forma, todo lo contrario. Ese humano con ese trozo de verdad creará una religión y salvará su alma, es verdad. Pero nos entregará a cambio millones de almas que seguirán esa religión de forma nimia y asesinarán en su nombre. – Replicó magistralmente Lucifer.
         _ ¡Es cierto! JA, JA, JA, JA, JA. – Contestaron al unísono los demonios.


Boceto medieval de la quema de los Templarios
Y aquella asamblea, culminó en una gran fiesta con razones suficientes para celebrar.